
En mayo de 1926, bajo el gobierno de Juan Vicente Gómez, Venezuela escuchó por primera vez su propia voz en el aire. La emisora AYRE, instalada en Caracas, marcó el inicio de la radiodifusión nacional, transmitiendo noticias, música y humor desde altavoces colocados en el Nuevo Circo. Aquellos primeros transmisores, de tecnología rudimentaria pero espíritu pionero, fueron el germen de una red que pronto se expandiría por todo el país.
La Estación de Santa Rita en Maracay, con sus equipos robustos y su vocación de servicio, se convirtió en un nodo clave para la comunicación regional. Allí, el transmisor no era solo una máquina: era un puente entre comunidades, una herramienta de integración y memoria.
Hoy, la Colección APA honra ese legado, preservando los ecos de una época en que cada emisión era un acto de modernidad y esperanza


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